La ocupación militar romana fue el establecimiento de unos lugares habitados y puesta en explotación de las tierras.
La conquista aragonesa no resultó tan fácil como se ha creído. La zona del Cinca se incorporó a la romanización de forma muy desigual.
Fueron aprovechadas las localidades prerromanas, pues lo nativos prefirieron morar en los cerros y altozanos, y los romanos junto al río, con villas y buenos terrenos de cultivo.
Esta tozudez indígena por seguir afincados en cerros que tanto se prodigan en el Cinca, parece indicar que las poblaciones fueron tratadas por los romanos y sobre todo por Catón, según la resistencia que opusieron.
Muchos poblados del valle fueron destruidos por represalias a su resistencia, otros, por incendios, y otros por absorción del núcleo principal. La causa principal de esta oposición de los nativos a Roma se debió al deseo de no renunciar a la cultura, costumbres y lengua autóctona.
Catón debió de salir muy escarmentado de sus enfrentamientos con los nativos aragoneses, pero sobre todo, recordó siempre el fuerte viento que tanto azota a la ribera, el cierzo.
Como zona fronteriza vio enfrentarse repetidas veces a las legiones romanas por los campos de Fraga, Ballobar, Alcolea...
La presencia romana en este valle creó dos mundos, estrechamente fundidos, pero escasamente solidarios: los seniores o patricios romanos afincados en centros urbanos, pero con sus propiedades o villas en plena explotación, y los humildes o gentes pobres, ordinariamente agricultores indígenas que prestaban sus servicios a los patricios, viviendo en torno a la villa o en sus poblados antiguos.
A ambas cuencas del Cinca fueron edificadas villas o casas de campo agrícolas, aisladas o fortificadas. Otras, fueron casas sencillas, aprovechando la casa hispana.
Cultivos netamente mediterráneos: trigo, aceite, vino...
La vía terrestre es un fenómeno humano.
El curso de los ríos es un fenómeno de la naturaleza.
En Ballobar se conjugan ambos fenómenos: Cinca-Alcanadre, camino fluvial. Las sendas, para la casa, el camino del hábitat y la ruta del mercado.
La señalización era a base de militares. Muchos de éstos, no poseían numeración y dedicación.
Eran simples columnas de piedra o hitos que ahora se hallan, con frecuencia, por montes y huertas. Muchos han servido de ruellos de las eras.
Hasta hoy Ballobar cuenta con topónimos francamente viarios:
Valcarreta: Debió de ser un tramo de la vía imperial que, procedente de Lérida, iba por los Monegros y descendía hasta el Cinca, por Ballobar.
Cabanal: Toda cabaña originariamente fue camino romano.
Estarzón: Lugar de parada o estación.
Barca: Los romanos prodigaron más los puentes. Grandes dificultades debieron de hallar para trazarlos en el Cinca, debido a su amplitud e irregularidad. La anchura que posee en la actualidad la tuvo primitivamente, o tal vez, más.
El actual puente de Ballobar, originariamente, fue romano, a juzgar por las piedras almohadilladas que todavía pueden descubrirse, después de diferentes reparaciones.